¿Nos enseñas a pedir perdón?

A menudo los mayores nos pedís a los niños cosas que ni vosotros mismos hacéis. Qué fácil es decir cuando estás en el parque que compartas tus juguetes con otro niño al que encima no conoces de nada.

Como si vosotros le fuerais  a dejar vuestro preciadísimo teléfono móvil al primero que pasara por la calle y os lo cogiera sin pediros permiso. Pues pedir perdón, es tan complicado como dejar prestado tu juguete favorito a alguien. Nuestra visión del mundo es muy limitada y está muy centrada en nosotros mismos. Es lo que los mayores entendidos llamáis egocentrismo.

Tampoco somos capaces, muchas veces, de ponernos en el lugar del otro, lo que llamáis empatía. Por esos dos motivos, nos cuesta mucho trabajo disculparnos o incluso arrepentirnos. Sin embargo, saber pedir perdón y perdonar nos hace sentir bien porque nos reconciliamos con la persona a la que hemos fallado. Es algo que necesitaremos en el futuro para nuestras relaciones con otras personas. Pedir perdón es una manera de demostrar afecto y, por tanto, es muy importante que nos enseñéis a hacerlo: estaréis educando nuestros corazones

Dar ejemplo es siempre la mejor manera de que aprendamos. Así que esta mañana, en clase, hemos pensado acciones que podemos utilizar para reconciliarnos con nuestros compañeros, como abrazarnos, o sonreírnos, o chocar los cinco…; y las hemos practicado. Y nos hemos sentido muy bien, hemos disfrutado mucho. Os recomendamos que lo practiquéis vosotros también. Mola mucho

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